Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Obligada por matrimonio’

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

 

Extracto capitulo 17

No había tregua.
Gabriel se quedó en silencio después de su confesión y ella se contuvo todo lo que podía para no dar voz a la angustia en su interior. En cambio, lo dejó colocar  su maleta en el maletero de la camioneta y cuando le preguntó donde
iba, ella dijo: “Te llamare cuando llegue”.
En realidad, no tenía ni idea de su destino. Lo único que sabía era que tenía que marcharse. Conduciendo sin rumbo hacia Kowhai, pensó en ir donde Merri Tanner, pero deshecho la idea un segundo después. Merri era su mejor amiga, pero Tanner lo era de Gabe. No era justo ponerlos en medio de los problemas de ella y Gabe
Al final, sólo siguió conduciendo hasta que cayó la noche y el cansancio la obligó a alojarse en un motel. El sueño tardaba mucho en llegar. Fue durante las horas de oscuridad, que ella finalmente aceptó la ineludible verdad, que
no podía vivir en o alrededor de Mackenzie Country.
Porque a pesar de su cielo abierto, era una comunidad demasiado pequeña. Ella sería incapaz de no escuchar noticias sobre Gabe, no podría evitar encontrarse con él en una serie de eventos. Y tenía que olvidarlo, tenía que encontrar una manera de vivir sin su corazón.
Levantándose temprano al día siguiente, ella condujo directamente hacia el aeropuerto de Christchurch. Después de estacionar la camioneta en el
aeropuerto, llamó al rancho Ángel y dejó un mensaje en la máquina contestadora diciéndole a Gabe donde estaba.
Su segunda llamada fue a otro hombre.
Gabriel colgó el teléfono, tratando de no aplastar el receptor con la mano. Jess no lo había llamado. Si el hombre a quién ella había acudido no se hubiera sentido obligado a hacerle saber que su esposa estaba a salvo, él ni siquiera habría sabido donde había ido después de que dejara la camioneta en el aeropuerto tres días atrás.
Tomando el papel donde escribió la dirección que él le había dado, la coloco bajo el pisapapeles y trato de concentrarse en revisar algunas facturas. Jess lo había abandonado y ella lo había hecho con la cabeza despejada. No había nada que discutir, ellos tenían un trato y ella lo había roto, a pesar de que él sabía que era el culpable de eso. Nunca debería haber intentado dejarla embarazada. Por supuesto él la apoyaría, así como al niño. No era un hombre que eludiera sus responsabilidades.
El lápiz se quebró bajo la fuerza de su apretón, salpicando tinta sobre las facturas y manchando sus dedos de un color azul profundo.
Maldiciendo, arrojó a la basura los pedazos y fue a lavarse las manos. Después, se encontró que no se estaba dirigiendo a su estudio, sino que se dirigía hacia el estudio de Jess. No se había acercado a esa habitación desde el día que ella se había marchado, pero ahora encendió la luz y empezó a observar las pinturas que había dejado.
El orgullo se precipitó a través de él ante la profundidad de su talento. Sus escenas rurales y de la ciudad eran impresionantes, pero era en los retratos donde su habilidad se hacia realmente evidente.
Las historias de vidas contadas a través de las pinceladas en el lienzo, cada esmerado homenaje para su modelo, un alegre boceto para una joven Corey, una risueña señora C. en la cocina.

El retrato de Damon estaba apilado con los demás, una silenciosa reiteración de lo que ella le había dicho esa noche en el hotel. Jess había crecido, olvidando tanto su inocencia como su infantil amor por un hombre que nunca había sido suficientemente bueno para ella.

Y ahora Jess había dejado a su marido, también.
Hace un año, yo no te amaba.
Dejando en su lugar el retrato apoyado de nuevo contra la pared, él se marcho del estudio. Pero no pudo escapar de los suaves susurros de una voz femenina que insistían en hablarle.
El sonido de un vehículo acercándose fue una bienvenida distracción a pesar de lo tarde del día. Una parte de él estaba convencido de que Jess había comprendido su error y había regresado. Abriendo la puerta con un entusiasmo que no estaba dispuesto a admitir, incluso a sí mismo, atravesó la galería.

Descargar “Obligada por matrimonio”, capitulos 17 y 18

Final del libro, últimos capitulos

Read Full Post »

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

 

Extracto capitulo 16

Estoy bastante seguro de que la leche tenía alguna droga. Se comprobó que ninguno de los otros había incluso tratado de salir.
Y era una prueba irrefutable que el fuego había sido provocado deliberadamente”. Su voz no vacilo. No se quebró bajo una carga que habría que habría paralizado a muchos hombres.’
“Asumieron que había sido mi padre pero yo sabía que él no podría haber sido. Una vez que se dormía, él se mantenía así durante ocho horas o más”
Ella lo único que quería era abrazarlo. Pero ¿aceptaría él su ternura? “Fue declarado un accidente”
“Este es un pequeño pueblo y los hombres poderosos en ese momento eran buenos amigos de mi padre. Ellos decidieron que la verdad sólo convertiría  en un infierno mi vida, así que lo ocultaron. No fue sino hasta que tuve dieciséis años que los presione para que me confirmaran lo que ya sabía”
Sorprendida por lo que se había enterado y lo que esto le decía del hombre que era su esposo, ella trató de encontrar las palabras adecuadas. “Tú no eres como él”.
“Basta, Jess” El aparto su cabello y besó la suave piel de su nuca.
“No quiero hablar de esto nunca más”
No estaba en su naturaleza rendirse, pero ellos habían llegado tan lejos por ahora. Girando en sus brazos, dejo que él la invadiera bajo una oleada oscura de calor masculino. Y por primera vez, ella no se resistió a su entrega. De ninguna forma.
La semana siguiente vivió en una bruma de felicidad. Gabriel no era un príncipe azul, pero el hombre realmente tenía un modo de derretir el interior de una mujer cuando decidía sonreír. Y él había estado sonriendo mucho más a menudo el último tiempo.

Descargar Obligada por matrimonio


Read Full Post »

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

Extracto capitulo 15

Richard dio un paso atrás. “Jess, dulzura, dile al esplendido tiburón a tu lado que yo estaba bromeando”
Saliendo de su estado de semi-shock, ella sonrió. “Richard, te presento a mi marido, Gabriel”
La mano de Gabe se deslizo hacia su cadera y ella reprimió un jadeo en respuesta. “Richard”.
Ella permaneció al margen mientras los hombres se estrechaban la mano, su corazón se relajo. Le perdonó todo a Gabe, él había aparecido para apoyarla, a pesar de que había dejado claro que estaba demasiado ocupado como para hacerlo. Sin duda eso sólo podía significar una cosa.
“Veo una posible venta por allá”. Radiante, Richard se excusó.
Jess se movió para enfrentar a Gabe sin liberarse de él. “Vinistes”. Fue cuando noto el rígido ángulo de su mandíbula, la tensión en el cuerpo que presionaba el suyo. Su sonrisa se desvaneció.
“¿Qué estás haciendo, Jess?” Algo parecido a la decepción se deslizo a través de la ira. “¿Dónde está?”.

“¿Quién?”. La esperanza retrocedió poco a poco.
Su expresión se volvió más tensa. “Kayla esta histérica. Me llamó rogándome que te pidiera que no te llevaras a su esposo”.
Ella sintió que su cara palidecía. “Supongo que eso responde a la pregunta de por qué te molestasteis en aparecer”, susurro ella, tan herida que estaba adormecida

“Jess, mi querida”. La voz de la Sra. Kilpatrick fue una bienvenida bendición. “¿Puedo alejarla de su marido? Quiero hablar contigo acerca de una posible comisión”.
“Por supuesto”. Ella aprovecho la oportunidad para liberarse del agarre de Gabriel. Pero no importaba la falta de contacto físico, ella era consciente de él de la forma más visceral.
Pasó el tiempo y ella se las arregló para evitarlo hasta casi el final, cuando se encontró deambulando sin rumbo hasta encontrarse frente a una pieza que tenía una señal de No se vende. Era una pintura meticulosamente detallada del rancho Randall, uno de los pocos paisajes en la exposición.
“Hogar”, dijo Gabe detrás de ella, leyendo el título. “Pero el hogar esta en otro lugar ahora, ¿no?”
“No. El hogar es un lugar seguro, donde la gente no asume automáticamente lo peor de ti”
Él le tocó el hombro en una caricia inusualmente suave. “¿Ayudaría si dijera que lo siento?”
Sorprendida ante la idea de él pidiendo disculpas, ella le dijo la verdad. “Yo no estoy segura”
“En primer lugar, recibo esa llamada cuando estaba a punto de salir hacia Auckland, luego llegó y te veo vestida como si estuvieras esperando a un amante”. Su mano acarició ligeramente su espalda hasta descansar sobre la curva de su cadera. “Puedo haber sacado conclusiones precipitadas”
“¿Puedes?”, preguntó ella, sorprendida por algo más que él había dicho. “¿Ya te dirigías hacia acá antes de que llamara Kayla? Yo pensé que estabas demasiado ocupado”
“Me hice el tiempo”
Una obstinada veta de esperanza se abrió camino a través de la herida. Entonces repentinamente Richard apareció a su lado, queriendo que ella se despidiera de varios clientes. Como resultado, la siguiente vez que ella y Gabriel tuvieron algo de verdadera privacidad fue cuando atravesaron las puertas del ascensor del hotel y comenzaron a avanzar hacia su habitación.
Observando su rostro, ella dijo: “No puedo pensar en lo que Kayla debe estar…” Ella se detuvo por completo al escuchar a su esposo murmurar una maldición. “¿Qué te sucede?”
Ella siguió su mirada.
Su estómago se tensó. Cualquier cosa positiva que podría haber surgido como resultado de la inesperada disculpa de Gabe acababa de salir de la ventana. Caminando por la alfombra, ella se enfrentó al hombre sentado fuera de su puerta. “¿Qué estás haciendo aquí?”
Damon se puso de pie. “Quería hablar contigo cara a cara”

Descargar Obligada por matrimonio, capitulo 15

Read Full Post »

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

Extracto capitulo 13

Eso era algo en lo que ella no iba a ceder. “Tiene una niña de tres años de edad. Su madre lo abandono dejándolo con el bebé cuando Corey tenía dieciséis años”
Finalmente, un indicio de algo diferente al odio asomó a los ojos de Gabe.

“¿Y tú cómo sabes eso?”
“Porque él me mostró su foto y me preguntó si podía hacerle un retrato a ella alguna vez”. Se le había roto el corazón al ver el amor en sus ojos. “Él asumió la responsabilidad de su hija, pero dejó la escuela para hacerlo”.
“Trabajar en el rancho es todo lo que él sabe. Si tú lo despides y él no tendrá ninguna otra opción”
La expresión de Gabe se cerró de nuevo. “Conocía las reglas y él las rompió. Tuvo suerte de que yo no lo golpeara”.
“Pero…”, ella apretó su brazo brazo.
“Déjalo, Jess. Tengo que comenzar el papeleo del seguro”. Y con esa frialdad, se desprendió de su mano y rodeo el escritorio hasta su silla.
Jess sintió que algo frágil dentro de ella se rompía, algo tierno y recién formado.
“Pensé que eras…. Pero no tienes más corazón que un bloque de piedra”
Gabe escuchó el portazo detrás de Jess. Este reverbero a través de sus huesos.
No tienes más corazón que un bloque de piedra.
Ella tenía razón. Tenía diez años cuando se había vuelto insensible a la emoción con la brutal muerte de su familia y él no tenía intención de permitir eso de nuevo alguna vez. No por Jess. Ni por nadie. Ella lo sabía cuando se caso con él, así que ¿por qué parecía tan malditamente sorprendida?

 Negándose al impulso de golpear algo o a alguien, cogió el teléfono y marcó un número familiar”. ¿Sam?” En silencio parte de su mente  le preguntaba por qué hacía esto.
“Hola, Gabe”. La voz de Sam era sin pretensiones, a pesar de que contaba con una de las viñas más lucrativas de Marlborough. “¿Qué sucede?”
“Necesito un favor”

Jess estaba tan enojada con Gabe que cerró las dos puertas que conducían a su dormitorio.
A pesar de sus problemas hasta la fecha, era la primera vez que ella había hecho eso. Sabía que él pensaría que estaba haciendo el juego de poder del que la había acusado, utilizando el sexo como un instrumento de negociación.
Pero la verdad era a la vez mucho más simple y más compleja. No sólo ella no había olvidado su tratamiento a Cecily, ahora tenía una prueba más de su falta de humanidad, en su incapacidad para perdonar a Corey. Y ella no podía
imaginarse durmiendo con un hombre capaz de semejante crueldad.
Un nudo en la garganta. Ella estaba de acuerdo en que Corey había cometido un error, pero ¿no merecía todo el mundo una segunda oportunidad? Sin embargo Gabe era quien tenía el poder. Y él había despedido a Corey sin un solo pensamiento. Lo que lo hacía peor era que ella no había sido capaz de distinguir si su acción se basaba en el dolor arraigado por años, o la simple venganza de un corazón frío.
Las lágrimas caían por su rostro. Estúpida, lágrimas inútiles. Incluso cuando creía que no le quedaba ninguna ilusión, Gabe hacía algo que la hacia añicos y se daba cuenta que ella había estado aferrada a otro sueño que nunca podría ser. Su mano fue a su estómago. Una vez más, se preguntó qué clase de padre sería él.
Si él podía condenar a Corey tan fácilmente, ¿no podría él a su vez un día volverse hostil contra propio hijo, porque ese niño hubiera roto las reglas?
El escenario era terriblemente fácil de imaginar. Y dolía. Gabe siempre había tenido la capacidad de herirla con su implacable sentido práctico, pero ella había sido capaz de soportar eso, mitigado por una capa de distancia… su amor a Damon.
Pero ese apoyo ya no estaba allí. Y ella estaba demasiado aterrorizada como para preguntarse por qué. Lo único que sabía era que Gabriel tenía ahora una línea directa a lo más vulnerable de ella, una verdad que nunca podría dejarle saber, no a un hombre tan duro como él había demostrado ser hoy.
Se durmió con ese pensamiento en su mente. Cuando ella se despertó, ya era demasiado tarde.

Gabriel la llevaba a su cama y sus brazos estaban alrededor de su cuello, su cuerpo la traicionaba incluso en el sueño.
“¿Qué estás haciendo?”
“Llevándote de regreso a donde perteneces”. Él se sentó en la cama con ella en su regazo.
Ella puso una mano sobre su pecho desnudo. “¿Qué pasa si no quiero estar aquí?”

Descargar Obligada por matrimonio, capitulos 13 y 14

Read Full Post »

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

Extracto capitulo 11

Líneas blancas rodeaban su boca. “Yo no soy quien se muestra ostentosamente alrededor usando su amor por otro hombre como una especie de maldito santo grial”.
La cabeza  de ella se movió de forma brusca ante el frío impacto de sus palabras.
Tensando su agarre sobre sus brazos, él casi la levantó del piso. “¡No pienses que te vas a liberar a ti misma para ir detrás de él aferrándote a falsas acusaciones de infidelidad acerca de mí!”
“¿De verdad crees que yo haría algo así?”, susurró ella, hiriéndola hasta el corazón.” Su esposa esta en el hospital y ellos están a punto de tener un bebé”
“Deja el acto, Jess. Estuviste muy bien con Kayla pero cuánto de eso era por la culpa, ¿eh?”
Dejándola en libertad en un brusco movimiento, él se paso una mano por su cabello. “¡Si Damon entrara en esta habitación en este mismo segundo y te pidiera que te casaras con él, tú lo aceptarías en un segundo, esposa embarazada o no!
La sangre se congelo en sus venas, ella se dejó caer en su posición anterior en la cama. “Vete de aquí”. Fue un sonido tranquilo. “Déjame sola”.

“¿Esa es tu respuesta a la verdad, huir y esconderte?”
Ella levantó su cara, desesperada por ocultar las lágrimas que obstruían su garganta. “Simplemente me distes una muy buena indicación de qué clase de persona piensas que soy, la clase que no sólo rompería los votos de su propio matrimonio, sino también quien arruinaría la vida de una mujer y un niño que aún no ha nacido. ¿Por qué querrías estar en una habitación conmigo de todos modos?”
Gabriel se estaba haciendo la misma pregunta. Cada vez que Jess estaba cerca de Damon, ella se iluminaba como una maldita bombilla. No había duda en su mente de que si la oportunidad se presentaba, ella siempre elegiría al otro hombre. Gabe debería haberse alejado en el segundo que entendió eso. En cambio, él se había casado con ella.
Y ahora él ya no se encontraba tan contento con su devoción a Damon, independiente del hecho de que eso le impedía a ella pedirle cosas que él no tenía ningún deseo de dar. Peor aún, él parecía no ser capaz de mantenerse lejos de ella. Esto era simplemente sexo, se dijo él. Jess era un amante como ninguna que él hubiera tenido antes.
“Me casé contigo para otras cosas más que para conversar”, dijo él, furioso con Jess tanto por su amor hacia Damon como por la forma en que ella había coqueteado con el abogado. “Tener relaciones sexuales contigo no tiene que implicar que me agrades”.
Jess estuvo muy tranquila por un instante. Entonces ella se levantó y comenzó a quitarse su cardigan. “Bien. Vamos a hacerlo y acabar de una vez para poder ir a dormir”
“¿Crees que vas a poder mantener esa expresión después de que te toque?”, se burlo él empujándola al borde.

La cama era el único lugar donde ella era completamente suya.
“En el segundo en qué te tome en mis brazos…”
“Yo podré estar en tus brazos”, lo interrumpió ella, sus pómulos enrojecidos, “pero no es en ti en quien estoy pensando”.

Gabe sintió rígido cada músculo de su cuerpo. No confiando en si mismo en la misma habitación que ella, él se marcho y cerró la puerta detrás de él. Maldita sea ella. Y maldito sea él por ser tan tonto como para pensar que podría escapar de la maldición del pasado. Él era, después de todo, el hijo de su padre.

Jess se derrumbó sobre la cama y, amortiguando sus sollozos con el puño, tratando de no pensar en nada. Pero su mente no se detenía. Ella estaba embarazada de un hombre que la veía como la peor de farsante, deshonesta y mentirosa.
Y no había ninguna salida. Si ella lo dejaba, él vendería su casa familiar a los inversionistas sin la menor vacilación. Gabriel Dumont no había alcanzado su posición en la vida dándose por vencido. Él la había hecho su esposa y la iba a conservar como su esposa.

 Pero algo había cambiado dentro de ella. Por primera vez, se encontró considerando un acto que siempre antes le había parecido imposible, sacrificar el Rancho Randall. El dolor agonizante retorció su cuerpo en una silenciosa negación. El rancho era más que un lugar, era el último recuerdo viviente que tenía ella de sus padres. En aquella tierra, podía imaginarse que ellos estaban con ella incluso hoy en día, listos para otorgarle más amor del que ella sabía como manejar.
Permanecer en silencio y permitiendo que la memoria de sus padres fuera tan cruelmente menospreciada era más de lo que ella podía soportar. Y el único modo de garantizar su seguridad era permanecer en este matrimonio que amenazaba con desgarrarla a pedazos.
Después de lo que había sucedido la noche anterior, Jess simplemente ansiaba paz y tranquilidad la siguiente mañana, pero una llamada telefónica cambio esto.

Descargar Obligada por matrimonio, capitulos 11 y 12

Read Full Post »

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

 

Extracto capitulo 10

Llegaron cuarenta minutos tarde a la fiesta. El vestido de Jess se había arrugado más allá de cualquier arreglo, así que después de una rápida ducha compartida con un Gabe sorprendentemente juguetón, ella se había puesto una correcta falda lápiz y un delgado cardigan con cuello en V, ambos en negro. El colgante brillaba sobre su piel enrojecida. Gabe había insistido en que se colocara de nuevo las medias y ella había consentido, le gustaba la idea de él imaginándola sexy, especialmente porque Sylvie iba a estar alrededor.
La camisa de Gabe, en cambio, había resultado intacta por arte de magia y él se la había colocado de nuevo. No fue sino hasta que iban caminando hacia la puerta de Sylvie que Jess se dio cuenta de que el color casi emparejaba perfectamente con sus ojos.
Ella frunció el ceño. Gabe podría ser rico y poderoso, pero también era un hombre, pero el hombre fashion no estaba en su repertorio. El hecho de que él hubiera elegido algo con tanta atención para la fiesta de Sylvie, le causaba suficiente resentimiento, disipando lo sensual que quedaba después de la pasión.
La cumpleañera le sonrió a Gabe, dándole un beso en la mejilla en agradecimiento por regalarle una botella de vino de primera. “Ese verde hace maravillas con tus ojos, cariño”
Jess se preguntó si sería maliciosa al preguntar por qué ella no se merecía un beso de bienvenida, también. Divertida con el pensamiento, se apoyó en el abrazo de Gabe. Los ojos de Sylvie fueron directamente hacia la esmeralda. Ella lo encubrió bien, pero Jess vislumbro una chispa de ira. Y sin importar lo insignificante que fuera, la reacción la hizo muy feliz.
“No puedo tomar todo el crédito. Jess es la responsable”.
Jess se sorprendió tanto por el comentario de Gabe que no pudo decir ni una palabra.
“No sabía que tenías tan buen gusto”. Sylvie le dedicó una brillante sonrisa que podría haber cortado vidrio. “Estás siempre tan… sobriamente vestida”
“Prefiero dejar las cosas a la imaginación”. Jess sonrió y deliberadamente evito mirar el escote de su rival en un muy corto vestido negro. Lo irritante era que Sylvie parecía sexy cuando cualquier otra que usara ese vestido habría cruzado la línea de lo vulgar.
Afortunadamente, otros que llegaban tarde entraron detrás y ellos fueron capaces de seguir adelante.
“¿Qué quisisteis decir con eso de que yo era la responsable?”, pregunto ella en el segundo que ellos estuvieron fuera del alcance para ser oídos. Él levanto una ceja. “El año pasado, mi cumpleaños”.
Oh”. Ahora ella recordó haberle enviado la camisa como un espontáneo regalo. “No estaba segura de que fuera del tamaño correcto”. O de que a él incluso le gustara.
Él deslizo sus nudillos por su mejilla. “Obviamente estabas manteniendo un ojo sobre  mi cuerpo mucho antes de marcharte”.
Ruborizada, ella no podía menos que recordar su salvaje encuentro delante de su espejo. Gabe sonrió y alcanzó dos vasos de vino desde la bandeja de un camarero que pasaba.

Descargar Obligada por matrimonio, capitulo 10


Read Full Post »

OBLIGADA POR MATRIMONIO

NALINI SINGH

 

Extracto capitulo 8

La puerta se abrió sin problemas. Sacándose sus zapatos como era habitual, ella avanzó por el pasillo y hacia la sala de estar. Esto dolía. Tantos recuerdos, tantos buenos momentos. Pero entrar en la cocina fue lo peor. Este era el corazón de la casa, donde ella y su padre se habían sentado más de una noche para beber café y hablar de todo.
Todo excepto de cómo estaban las finanzas.
Sean Randall había considerado que el deber de un hombre era cuidar de su familia,  mantener un techo sobre sus cabezas.
Así que había soportado la presión solo y ella había estado demasiada envuelta en los algodones de su amor para comprender la amenaza de una hipoteca.
Pero entonces él había muerto, dejándola con la carga de la promesa: ella sacrificaría todo para conservarla. “¿Cómo pudisteis hacerme eso, papá?”,  sus sollozos quebraron su voz, ella cayó al suelo. La culpa la había contenido de reconocer la ira que ella había sobrellevado desde su muerte, pero estar en esta casa destruyo su capacidad de fingir.
Cuando las lágrimas finalmente se detuvieron, se sentía estrujada. No había agua en los grifos así que ella se dirigió a la van, encontró una de las botellas de agua que siempre llevaba en la parte de atrás, y la utilizo para lavar su cara. Después, ella no regreso a la casa. Esta pertenecía a los fantasmas ahora.

En su lugar, ella avanzo de rodillas al frente de la galería y se puso a sacar hierbas. Mientras que el edificio había sido mantenido en buen estado, el jardín de Beth Randall había sido abandonado, creciendo sin control una maraña de trepadoras y malas hierbas, incluso en la aún ligera corriente helada del final del invierno que se acercaba.
“¿Cuida de mi jardín quieres, Jessie mi amor?”
“Sí, mamá”, le había dicho ella, aferrándose a su madre mientras se estaba muriendo en la cama del hospital.
Una promesa a su madre. Y una a su padre. Entre ambos, la tenían atrapada. Una trampa de sentimientos, de amor, de recuerdos.

¿Dónde demonios estaba Jess? Gabe miró afuera  hacia el cielo del atardecer con pesadas nubes y juró que le retorcería su cuello cuando la encontrara. “¿Estás segura de que no dijo adonde iba?”
La Sra. C. negó con la cabeza. “Ella no estaba aquí cuando volví de Kowhai. Supuse que había ido de visita”.
“Voy a salir a echar un vistazo. Si ella vuelve, dígale que se quede aquí”
“¿Quieres que llame por ahí?”
“Te voy a llamar si no la encuentro”. Él tomo su teléfono celular e hizo una nota mental para comprarle uno a Jess también.

“¿Por qué no se va a casa?”
“¿Está seguro?”

“Usted puede echar un vistazo hacia afuera por si ella pasa por  la casa de campo, el camino de entrada se encuentra en su línea de visión”. Entró en el Jeep después de recibir una señal de comprensión. Mientras él retrocedía y daba la vuelta hacia el camino, consideró los lugares a los que su esposa podría haber ido sin dejar dicho, especialmente cuando estaba enojada con él.
Apretó la mandíbula. No, incluso Jess no sería lo suficiente idiota para agitar la bandera roja de Damon en frente de él. Decidiendo darle el beneficio de la duda, se dirigió hacia el lugar que él sabía que mantenía un control sobre ella más fuerte que nada ni nadie.
Caminos rurales llenos de baches hicieron de la conducción un proceso lento y cuando la oscuridad total lo alcanzó cerca de la antigua línea fronteriza, tuvo que reducir más su velocidad. En el momento en que él llegó a lo que había sido el rancho Randall, se maldecía a sí mismo por no haber seguido su primer instinto de caza y haber perseguido a ese niño bonito del que Jess estaba enamorada.
Todo eso cambió unos metros más adelante, cuando los focos alumbraron el costado de la van. No había nadie en el interior. La preocupación hizo retorcer su estómago. Si ella se hubiera lastimado a sí misma, podría haber estado tumbada aquí por horas. Alerta a cualquier señal de ella, él condujo el Jeep con la intención de estacionarse junto al otro vehículo.
Los focos iluminaron una pequeña figura sentada en los escalones de la galería, la mano levantada para bloquear la luz. Su instante de preocupación irrumpió en el tipo más peligroso de ira en un sólo instante. Apagando las luces y el motor, él se bajo.  
“¿Gabe?”. Ella le dirigió una mirada de perplejidad. “¿Qué estás haciendo aquí?”
“Buscándote”.  Él tiro de ella para que se pusiera de pie. “¿Qué clase de truco infantil crees estás haciendo?”
“¿Truco?” Algo dentro de Jess se rompió en ese momento. Ella cerró los puños en sus hombros. “¡Vine a visitar el único lugar que alguna vez fue un hogar para mí! ¡Para estar cerca de las únicas personas que me amaban! ¿No me puedes permitir incluso eso?”
“Ya basta”. Él la atrajo en un abrazo apretado para refrenar los puñetazos de sus manos.
“Estate quieta, Jessie”.
Luchó por escapar, pero él la sostenía con tanta fuerza, que ella apenas podía moverse. “¡Maldito seas, tú nunca has amado a nadie en tu vida! ¿Cómo podrías saber lo qué se siente al perderlo todo?”. Su cuerpo estaba tan frío como el hielo, pero ella cegada por su propia angustia, no le prestaba atención. “¡Tú ni siquiera colocasteis flores en sus tumbas!”
“Cállate. Cállate, infiernos, antes de decir cualquier otra cosa”. Tranquilo, espantosamente calmado, su tono penetro a través de su adolorida furia para enfriarla en su interior.
“¿Por qué?”, ella lo desafió, negándose a ser intimidada. “¿No te gusta escuchar la verdad?”
Él la soltó tan bruscamente que ella casi pierde el equilibrio. “¿Qué sabes tú acerca de la verdad?” Las palabras eran agudas, afiladas por los bordes de rabia contenida.
“Sé que tu padre cambió el nombre de Rancho Dumont a Rancho Angel porque a tu madre le encantaban los ángeles y él la amaba. Todo el mundo en Kowhai conoce esa historia”.

Él juró, fuerte y rápido como una bala. “Sí, el gran romance Dumont”
Su respuesta impertinente la lastimo y ella no acababa de entender por qué. “¡El hecho de que estés hecho piedra no significa que tienes derecho a burlarte de su amor! “
“¡Tengo todo el derecho!” Su voz se elevó por primera vez y él subió la manga de su camisa para dejar al descubierto las descoloridas cicatrices de quemaduras sobre su brazo. “Me gane ese derecho”.
Sacudiéndose de su propio ensimismamiento, impresionada por la gran profundidad de su ira, ella frunció el ceño.
“¿De qué estás hablando?” Sus ojos se dirigieron a sus cicatrices. “¿Qué tienen que ver las quemaduras con tus padres?”
“Todo”. Una sombría declaración.
“Pero, el fuego fue un accidente”
Su actitud completa cambió en un milisegundo. Era como ver una muralla descendiendo sobre su rostro. Bajando su manga, él volvió la cabeza hacia los vehículos. “Sube. Tenemos que regresar antes de que nos atrape la lluvia”.
Ella le apretó su brazo. “¿Gabe? ¿Qué quisisteis decir?”. Él había estado a punto de decirle algo importante.

Descargar Obligada por matrimonio, capitulos 8 y 9

Read Full Post »

Older Posts »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 91 seguidores