Christopher suponía que debería tomar como una mala señal que luego de dos semanas él se sintiera completamente cómodo alrededor de sus futuros parientes políticos. Considerando que una vez los había evitado por sus peculiaridades, ahora buscaba su compañía, pasando casi todas las noches en Ramsay House.
Los Hathaway peleaban, se reían, y sinceramente parecían apreciarse unos a otros, lo cual los hacia diferentes de cualquier otra familia con la que se hubiera encontrado Christopher. Estaban interesados en todo, en nuevas ideas, rn inventos y descubrimientos. No había duda de que la inclinación intelectual de la familia era el resultado de la influencia de su padre, Eduard.
Christopher sentía que la feliz, a menudo caótica, familia estaba haciéndole bien, a diferencia del estruendo de Londres que no lo había logrado. De alguna manera los Hathaway, con todas sus aristas, estaban puliendo los fragmentados sitios de su alma. Le agradaban todos ellos, especialmente Cam, quien actuaba como el líder de la familia, o de la tribu, como él se refería a ellos. Cam era una presencia calmante, tranquila y tolerante, guiando a los Hathaways ocasionalmente, cuando era necesario.
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Amor por la tarde, capitulo 19
Publicado en amor, Amor por la tarde, Lisa Kleypas, novela romantica, romance histórico, etiquetado Amor por la tarde el 03/18/2011 | Deja un Comentario »
Amor por la tarde, capitulo 18
Publicado en amor, Amor por la tarde, Lisa Kleypas, novela romantica, romance histórico, etiquetado Amor por la tarde el 01/31/2011 | Deja un Comentario »
Cabalgaron directamente a Ramsay House, con Albert corriendo feliz delante de ellos. Era casi la hora de la cena, lo que hacía posible que tanto Leo como Cam hubieran concluido su trabajo del día. Beatriz deseaba haber tenido tiempo para preparar a su familia sobre la situación. Ella estaba fervientemente alegre que Merripen todavía estuviera en Irlanda, porque él tendía a ver a todos los extraños con desconfianza, y no habría hecho la situación más fácil para Christopher. Y Leo podría tener objeciones. La mejor opción era acercarse a Cam, que de lejos era el hombre más razonable de la familia.
Sin embargo, cuando Beatriz intentó sugerirle a Christopher sobre a quién dirigirse y qué decir, él la interrumpió con un beso y le dijo que iba a manejarlo por su cuenta.
Amor por la tarde, capitulo 17
Publicado en amor, Amor por la tarde, Lisa Kleypas, novela romantica, romance histórico, etiquetado Amor por la tarde el 01/05/2011 | Deja un Comentario »
Beatriz huyó a un lugar donde sabía que él no la encontraría.
Difícilmente podía ignorar la ironía de que se estaba escondiendo de Christopher en el lugar que más ganas tenía de compartir con él. Y era consciente de que no podía esconderse de él para siempre. Habría una represalia.
Pero después de haber visto su rostro, cuando se dio cuenta de que era ella quien lo había engañado, Beatriz quiso retrasar esa represalia el mayor tiempo posible.
Amor por la tarde, capitulo 16
Publicado en amor, Amor por la tarde, Lisa Kleypas, novela romantica, romance histórico, etiquetado Amor por la tarde el 12/27/2010 | Deja un Comentario »
¡Beatriz, mira quién está aquí!”. Rye llegó al prado con Albert a su lado.
Beatriz estaba trabajando con un caballo recién adquirido, que había sido mal entrenado mientra era un potro y vendido por su disgustado dueño. El caballo tenía el hábito potencialmente fatal de alzarse, y una vez casi había aplastado a un jinete que había estado tratando de castigarlo. El caballo comenzó a moverse con inquietud ante la aparición del niño y el perro, pero Beatriz lo tranquilizó y comenzó a hacer que caminara dando un círculo lento alrededor del prado.
Ella le echó un vistazo a Rye, quien se había subido a la cerca y se había sentado en la barra superior. Albert se sentó y apoyó la barbilla en la barra más baja, mirándola con ojos alertas.
Amor por la tarde, capitulo 15
Publicado en amor, Amor por la tarde, Lisa Kleypas, novela romantica, romance histórico, etiquetado Amor por la tarde el 12/16/2010 | Deja un Comentario »
Beatriz abrió mucho los ojos mientras miraba su rostro. Su sangre se agito, se intensifico el rubor de su piel. “No”, acertó a decir ella: “Yo no lo hice”
“Entonces, ¿quién?”
“Nadie la ayudó”
Era la verdad. Simplemente que no era toda la verdad.
“Usted sabe algo”, insistió él. “Y va a decirme que es”.
Ella podía sentir su furia. El aire estaba cargado con esta. Su corazón vibraba como un pájaro. Y ella luchaba por contener una oleada de emoción que era casi más de lo que podía soportar.







