Lilly había pensado que no habría manera de encontrar una moto que ni siquiera sabía que tenía. La idea de esta la intrigaba, sin embargo. La idea de conducir una moto, salvaje y libre, sin nada, excepto el viento rodeándola la llenaba de una sensación de embriagador entusiasmo.
Encontrar la maldita cosa sería la parte difícil. O al menos eso había pensado.
Lilly no tenía recuerdos de los últimos seis años, pero tenía un fuerte sentido de la intuición.







